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Publicado el junio 5, 2014 | por admin

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Cómo cambiar las cuerdas de la guitarra española

La frecuencia con la que debemos realizar el cambio de las cuerdas de la guitarra española vendrá marcada por varios factores como el uso, el nivel de sudoración de nuestras manos. Hay muchas formas de cambiar las cuerdas de una guitarra, aunque no todas garantizan el mejor de los resultados. Para ello, habrá que ser extremadamente cuidadosos, pues de este cambio dependerá en buena medida la correcta afinación del instrumento.

Aunque existen algunos trucos para alargar su vida, es necesario cambiar las cuerdas de la guitarra española cada cierto tiempo. La frecuencia con la que debemos realizar este cambio vendrá marcada por varios factores, como el uso que le demos a la guitarra, la cantidad de horas que la toquemos a la semana o el nivel de sudoración de nuestras manos.

Asimismo, tendremos siempre que tener en cuenta algo que parece una obviedad, pero es mucho más importante de lo que parece: que las cuerdas sean las apropiadas para cada tipo de guitarra: no debemos, por ejemplo, usar cuerdas de acero para una guitarra pensada para cuerdas de nylon. También es recomendable cambiar las cuerdas de una en una y no todas a la vez, para evitar excesivos cambios tensión en el mástil de la guitarra.

Hay muchas formas de cambiar las cuerdas de una guitarra, aunque no todas garantizan el mejor de los resultados. Para ello, habrá que ser extremadamente cuidadosos, pues de este cambio dependerá en buena medida la correcta afinación del instrumento.

Después de retirar las cuerdas viejas con cuidado de no rayar el acabado, procederemos a instalar las cuerdas nuevas. Hasta ahora era casi una norma no cortar las cuerdas hasta colocarlas en el instrumento. Se pasaba la cuerda por delante del puente, se afinaba y se cortaba el trozo sobrante, evitando así que el entorchado se aflojara y se estropease la cuerda. No obstante, hoy en día las cuerdas incorporan un entorchado suplementario en su extremo, por lo que ya no existe este problema. En caso de que no contemos con este tipo de cuerda, será suficiente con doblarla unos 90º, dejando un centímetro antes del corte.

A la hora de enrollar la cuerda, es recomendable ayudarnos de una llave especial que podemos adquirir en la misma tienda de guitarras donde compremos las cuerdas. Mantendremos la cuerda tensa en todo momento, para luego dar entre dos y cuatro vueltas (procurando evitar que éstas se solapen) sobre el poste de la clavija. Algunos guitarristas prefieren dar más vueltas y otros menos, según sus preferencias. No obstante, por norma general, la afinación será menos estable cuanto más larga sea la cuerda enrollada en la clavija, ya que en ese caso la cuerda cede y se recoloca de forma irregular, produciendo un sonido peculiarmente desafinado.

En cualquier caso, es mejor dejar las cuerdas un poco largas (siempre podremos volver a cortarlas) que un poco cortas, ya que en ese caso no tendríamos más remedio que volver a comprar otras cuerdas nuevas.

Con paciencia y esmero conseguiremos un excelente resultado. Y nuestra guitarra lo agradecerá.

 

Fuente: miacorde.com




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